aspasia-de-mileto-en-mujeres-al-borde-de-un-ataque-de-nervios-de-xavier-valderas-con-pericles

_No estoy de acuerdo contigo, estimado Sócrates, pues encuentro que la verdad no puede ser tan solo una y la misma para todos, hombres y mujeres
_ ¿ No has observado, estimada Aspasia, cuan similar es la verdad de Milesias y Corintias, o de Espartanas y Atenienses, si eliminas de ella todo aquello que solo es asequible a los ojos físicos y la contemplas solo con los ojos del alma?
_ Pero maestro, sólo con mi alma me observo y veo cosas en mi interior que ni de lejos otras personas podrían atisbar. Mis viajes como comerciante me han concedido el privilegio de vivir y conocer de cerca cosas que en su momento me parecieron absolutas y que solo en el siguiente puerto reconocí como relativas.
– No has mirado realmente con los ojos del alma, estimada Aspasia, pese a ser una de mis mejores discípulas, no has atisbado la luz del sol y te contentas con su falso reflejo. Sigue el duro ascenso del conocimiento y solo entonces accederás al idea de bien, reina entre todas, que te permitirá mirar directamente a la luz sin cegarte.
_ Lo intento maestro, pero el ascenso es duro, a pesar de hacerlo de la mano de las más sabias atenienses que me acompañan en el camino…
_No desesperes, estimada Aspasia, pues en tu alma está esa racionalidad que te permitirá algún día ver la luz del sol y gobernar la ciudad, como corresponderá a tu estatus de filósofa. Y entonces no lo desearás pues preferirás deleitarte mirando y desentrañando ese reino de las ideas en que por fin, habrás hallado la verdad que buscas.

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