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KENTUCKY, Estados Unidos
El Museo Creacionista está ubicado en Kentucky, y fue promovido por un grupo de evangélicos y diseñado por los mismos creadores de los parques temáticos más famosos de ese país. En el Museo Adán y Eva comparten el paraíso con varias especies de dinosaurios, mientras que el Arca de Noé se recrea con tecnología de punta para explicar la salvación de las especies tras el diluvio universal.

De esa forma el grupo evangélico “Respuestas en el Génesis”, fundador del museo que abrió sus puertas el lunes, explica el origen del mundo y de la especie humana que, según ellos, no tiene nada que ver con la conocida Teoría de la Evolución de las Especies de Charles Darwin.

Según dice el sitio web del Museo Creacionista (www.creationmuseum.or), Ken Ham -uno de los fundadores del grupo y el museo- “la Biblia es el libro de la historia universal que proporciona una versión confiable, con testigos presenciales, del comienzo de todas las cosas, y si se entiende de la manera correcta puede proporcionar la evidencia del comienzo del universo”.

Y para demostrarlo, o por lo menos para dar su versión de los hechos, este grupo montó un museo con todas las de la ley, en un terreno de 5.500 metros cuadrados en la ciudad de Petersburg, con una gigantesca inversión de 27 millones de dólares de donaciones privadas.

La apertura del sitio, como era de esperarse, no fue bien recibida por la comunidad científica de ese país, que en cabeza del profesor Lawrence Krauss ha levantado su voz de protesta.
Pero a sus gestores no parecen importarles las críticas. Por el contrario,según el portal de la BBC,consideran que ya era hora de que su puntos de vista fueran expuestos. “No nos disculpamos por lo que creemos, pero también queremos mostrarles a la gente que la ciencia tradicional y los científicos doctorados pueden defender lo que dice la Biblia”, dijo Ham.
El museo -cuya entrada tendrá un costo de 20 dólares para adultos y 10 para niños- muestra que la Tierrano tiene más de 10 mil años de antigüedad, una enorme colección de fósiles, un arca de Noé construida a escala, dinosaurios animados, un teatro para efectos especiales con 200 sillas, una recreación del diluvio universal, juegos interactivos y experiencias con robots, y otras atracciones, montadas por los creadores de parques como Universal Estudios en Orlando, Florida.
El lugar espera contar con 250.000 visitantes en el primer año de funcionamiento.

OPOSITORES Y DETRACTORES

Dos cartas con protestas, firmadas por numerosos científicos y profesores universitarios de Estados Unidos, circulan en ese país con motivo dela apertura del Museo Creacionista.

La principal protesta la lidera el profesor Lawrence Krauss, físico de la Universidad de Case Western, en Cleveland, que aseguró a la cadena FOX News que “cuando ellos (los creadores del museo) tratan de confundir a los niños acerca de lo que es ciencia y lo que no lo es, nosotros, los científicos tenemos la obligación de hablar”.

La protesta que firmó Krauss, al lado de otros 2.000 profesores universitarios, fue lanzada por un grupo de Washington llamado Campaña para Defender la Constitución. Ellos aseguran que la creación del museo es parte de una campaña para introducir la enseñanza obligatoria de las teorías creacionistas en las escuelas públicas de Estados Unidos.

La otra voz en contra surgió del Centro Nacional de Educación Científica y fue firmada por 600 educadores que aseguran que las exhibiciones del museo son científicamente incorrectas.
LA VERDAD SOBRE EL MUNDO

Para los promotores del llamado Museo de la Creación, el evolucionismo es responsable de haber colocado a incontables mentes contra las Escrituras y Jesucristo, el creador del universo. Por lo que su aspiración es contar la verdad literal de un mundo creado hace seis mil años por Dios, en cuestión de una semana con un día de descanso, argumentando como artículo de fe que la Biblia es la suprema autoridad en todas las cuestiones que aborda.

El Museo de la Creación contará con un derroche de tecnología, experiencias interactivas, exhibiciones robotizadas, fósiles excepcionales, medio centenar de vídeos, un planetarium, una recreación del arca de Noé de doce metros de altura, efectos especiales y su propio jardín del Edén.

Como director y fundador de este montaje en la bucólica localidad de Petersburg, Kentucky, figura Ken Ham, un barbudo australiano, maestro de biología, que abandonó su labor pedagógica en bachillerato por problemas de conciencia, ya que, en su opinión, no hay duda alguna que de que la Biblia es el libro de historia del universo.

Según Ham, su museo, bajo el lema de “prepárense para creer”, aspira a ser educativo, pero de forma entretenida.
Creacionistas sonríen con ironía en Museo de Historia Natural en Washington
Son jóvenes estadounidenses y están destinados a ser médicos, científicos o profesores. Pero también son creacionistas y creen, como lo dicta la Biblia, que Dios creó el Universo en una semana tal y como está actualmente, y hace sólo 6.000 años. Como cada año, los estudiantes de biología de la Universidad Cristiana Liberty, en Lynchburg (Virginia, este de Estados Unidos, hacen un paseo en el Museo de Historia Natural de Washington para confrontar sus creencias a la teoría darwiniana “dominante” -como la catalogan ellos- de la evolución.

Delante de un modelo de la pequeña rata “Morganucodon”, el primer antepasado común de los mamíferos que habría aparecido hace 210 millones de años, Lauren Dunn, de 19 años y en segundo año de biología, no se muestra impresionada: “210 millones de años es arbitrario, ellos ponen una fecha porque no saben nada”.
“No hay posibilidades científicas, biológicas ni genéticas de que esto, esta rata, se pueda transformar en ti”, afirma escandalizado Nathan Hubbard, un estudiande de Michigan (norte) de 20 años que estudia primer año de biología y que podría convertirse en médico.
Liberty es la universidad evangélica más importante del país, con 12.000 inscritos estudiantes que se adhieren a estrictas reglas respecto a la conducta moral.
El currículum de la carrera de biología, por ejemplo, incluye un curso en el que se contrasta “El origen de las especies” de Charles Darwin -el célebre libro de 1859 en el que el naturalista inglés desarrolla la teoría de la evolución- con el Libro del Génesis.
“Para ser el mejor creacionista posible, tienes que ser el mejor evolucionista que puedas ser”, dice Marcuss Ross, que enseña paleontología y cree que “Adán y Eva eran verdaderas personas y fueron los primeros humanos”.
En un país donde 80% de la población cree en Dios, entre 44 y 46% de la población -según sondeos que datan de hace dos años- cree que la Tierra fue creada en una semana y de la misma forma como es actualmente, en algún momento hace 6.000 a 10.000 años.
Originado entre los cristianos del siglo XIX, el creacionismo rechaza la idea de Darwin según la cual todos los seres vivos son producto de una larga serie de transformaciones biológicas, ocurridas a lo largo de miles de millones de años, gracias a la selección natural.
Esta escuela de pensamiento tiene adherentes entre los Testigos de Jehová y algunos musulmanes fundamentalistas, pero además en Estados Unidos ganó muchos seguidores dentro de la comunidad evangélica cristiana y encuentra eco en la derecha religiosa estadounidense.
El ex presidente George W. Bush consideró hace un año que la evolución no alcanza para explicar la creación.
Esta doctrina “creacionista” interviene en campos como la biología, la paleontología y la cosmología, pero también impacta en asuntos como cambio climático o de derechos educativos.
En el museo del Smithsonian Institute, en medio de una multitud de turistas, el pequeño grupo visita la Galería de la Evolución. Pero la explicación darwiniana sobre la longitud del cuello de las jirafas -que evolucionaron a lo largo del tiempo para alcanzar follaje más alto- y la exhibición de evidencias fósiles no consiguen influenciarlos.
“El creacionismo y la evolución tienen diferentes formas de explicar la evidencia. El creacionismo reconoce la importancia de los registros bíblicos”, dijo Ross.
Ross enseña a sus estudiantes que los dinosaurios fueron eliminados de la faz de la Tierra unos 4.000 a 5.000 años atrás, durante el diluvio bíblico en el que Noé se salvó porque construyó un arca.
Según este profesor universitario de paleontología, las técnicas de fechado mediante el carbono que han demostrado que la Tierra tiene miles de millones de años no son confiables. AFP
A partir de la información contenida en este documento y lo que puedas averiguar entrando en la página del museo del creacionismo (www.creationmuseum.or ) haz una disertación al respecto donde indiques claramente las posturas sobre el origen del ser humano y decidas cuál es más plausible desde tu puto de vista

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