El filósofo y humanista Emilio LLedó ha obtenido hoy el Premio Nacional de las Letras 2014, que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en reconocimiento a toda la obra literaria de un autor español. Dotado con 40.000 euros, el premio está considerado el más importante de los que se dan en España, tras el premio Cervantes.
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Ha sido en la sede de la Asociación de Editores de Madrid, durante la rueda de prensa en la que recibía el Premio Antonio de Sancha, cuando Emilio Lledó se ha enterado del fallo del Premio Nacional de las Letras 2014. La vida de Lledó ha sido la filosofía y las letras. “No sé si la filosofía está cumpliendo su deber social de orientar a la gente, pero me parece terrible que quieren quitarla de la educación”. Para el filósofo la cultura está por encima de todo lo económico.

Lledó mantiene esperanza en la juventud: “La juventud está deseosa de conocimiento. El interés surge en los jóvenes cuando eres tú el que les muestra su propio interés”. Aunque ya retirado, Lledó mantiene su lucha por la cultura. “La cultura es vida. Siempre he sido un entusiasta del conocimiento. Aunque estoy retirado, quiero seguir mentalmente. Siempre seguiré escribiendo” afirma.

El jurado que ha fallado hoy el premio ha estado formado, entre otros, por el ganador de la pasada edición Juan Goytisolo, y Francisco Rodríguez Adrados, ganador en 2012, Marcos Giralt Torrente, Guillermo Carnero o Amelia Valcárcel.

XVIII Premio Antonio de Sancha

“La verdadera riqueza del pueblo es la cultura”. Así de contudente se ha mostrado Emilio Lledó al recibir el Premio Antonio de Sancha. Antes de saber el fallo del Premio Nacional de las Letras 2014. La Asociación de Editores de Madrid ha sido la encargada de seleccionar a aquella figura que ha luchado por los valores culturales, del libro y la promoción de la lectura.

La vida de Emilio Lledó ha girado siempre en torno a las Humanidades. Después de licenciarse en filosofía en la Universidad de Madrid en 1952, se marchó a Alemania. Allí llegó un joven Lledó con su maletita de cartón medio rota llena de expectativas. Conoció a Gadamer, Löwith y Regenbongen y se encaminó hacia la filología clásica. Y también hacia una vida en la que los libros lo son todo para él.

Lledó no podría imaginar su inmensa biblioteca poblada de miles de ejemplares reducidos a un puñado de libros electrónicos que almacenen su patrimonio particular: “La tecnología es una herramienta para la cultura. Lo que hay que hacer es amar la literatura. Los libros son objetos, hay que tocarlos, envejecen contigo cuando sus páginas se amarillean”.

La cultura es la base de todo para Lledó. Algo que no puede faltar en el mundo. “La cultura ‘a la baja’ sería la muerte de la sociedad. Las páginas nos enriquecen y nos ilumninan”. Todo su afán por las letras le llegó cuando era un pequeño muchacho que acudía a la escuela. En los tiempos en los que a los profesores eran verdaderos maestros. En la escuela de Lledó había un docente que les hacía leer ‘El Quijote’: “Don Francisco nos hacia leer la obra y luego dar sugerencias sobre la lectura. Eso era una explosión de libertad”.

“El cultivo de las Humanidades es esencial. Es terrible condenar a los muchachos al pragmatismo” se queja Lledó. Y no sólo sobre educación, también sobre la política actual: “Uno de los temas de la política griega es la decencia. El indecente con poder se corrompe y corrompe a los demás”. Los tiempos que corremos están, para Lledó, mucho más corrompidos que en la época de la dictadura: “Antes teníamos esperanza. Ahora estamos en el territorio de la esperanza y estamos desesperanzados. Me entristece lo que vemos”.

La Asociación de Editores de Madrid otorgará el premio a Emilio Lledó el 9 de diciembre en el Matadero de Madrid. El premio Antonio de Sancha es un homenaje a aquel primer editor, hijo de la Ilustración que quiso reimprimir las mejores obras que se han escrito y por raras no eran conocidas. Y siguiendo en la línea, muchos han sido los galardonados. El nombre de Lledó se une a la lista de nombres entre los que destacan Forges, Francisco Ayala, Juan Luis Arsuaga y Mario Vargas Llosa.

Emilio Lledó no piensa en retirarse. Quiere seguir leyendo y cultivándose y defendiendo la cultura: “Es un deber incidir en el enriquecimiento de la cultura. La verdadera riqueza está en la cultura”.
http://www.elmundo.es/cultura/2014/11/18/546b426ae2704e1f2a8b4581.html?a=6674abc8a673261637b38b9270bc73f1&t=1416334038

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