Archivos para el mes de: octubre, 2014

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Gracias A Andrés Mínguez por sugerir reste bonito documental. Vale la pena verlo.

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Puedes ver la película y pedir el archivo con las cuestiones

Nadie puede ser feliz sin participar en la felicidad pública, nadie puede ser libre sin la experiencia de la libertad pública, y nadie, finalmente, puede ser feliz o libre sin implicarse y formar parte del poder político.

Este martes se cumplen exactamente 108 años del nacimiento de Hannah Arendt, protagonista del doodle con el que Google ha querido honrar su figura, tan criticada como admirada. Hannah Arendt, alemana y posteriormente estadounidense de origen judío, reiteró en diversas ocasiones no sentirse «filósofa» y era descrita por su madre como una niña luminosa y alegre cuyo carácter cambió a raíz de la muerte de su padre, enfermo de sífilis, cuando tenía 7 años. Fue el primer golpe duro de una vida en la que, pese a todo, supo hacerse a sí misma y pasar a la historia como una de las figuras más ilustres de todos los tiempos.

Aquel de 1913 en el que tuvo que afrontar la muerte de su progenitor, Hannah también tuvo que asumir la pérdida de su abuelo, a quien estaba muy unida. Otra contrariedad para ella fue la de que, pasado cierto tiempo, su madre volvió a casarse. Sin embargo, encontró refugio entre los libros: a los catorce años, ya había leído la «Crítica de la razón pura», de Kant, y la «Psicología de las concepciones del mundo», de Jaspers. Se fue forjando así una fuerte personalidad motivada por su potentes inquietudes intelectuales.

«Para Arendt era cuestión esencial el impulso por entender»
En la Universidad de Berlín, la joven fue consciente de que debía seguir «su impulso por entender», algo que para Arendt era cuestión esencial. Su personalidad no respondía al estereotipo femenino de la época. De pronto, un día, conoció a Martin Heidegger, un joven profesor, aunque diecisiete años mayor que ella. «El mago de Messkirch», (su lugar de nacimiento), fascinaba a sus alumnos porque no esperaba de ellos que fuesen meros oyentes, sino interlocutores.
La relación amorosa con la autora de «La condición humana» no tardó en surgir, pero Heidegger era católico, estaba casado, tenía dos hijos y, sobre todo, una reputación social que no estaba dispuesto a echar por la borda. El amante le enseñó a la amada que pensar y ser viviente eran una misma cosa. Los amantes mantuvieron una relación con altibajos, pero la intelectual se mantuvo siempre, no obstante el amor había prendido fuerte y ninguno se zafó totalmente de él. El motivo fundamental de la ruptura, según explicaba Trinidad de León-Sotelo en ABC hace pocos meses, fue la afiliación del autor de «El ser y el tiempo» al partido nazi y la inevitable huida de Alemania de Arendt por su condición de judía.

Pensadora en el exilio
Arendt era judía, aunque no vivió su identidad en profundidad. En 1933, cuando tras el incendio del Reichstag, su inteligencia le dictó que era preciso asumir el exilio y, tras pasar por Francia, se dirigió a Estados Unidos. Allí tuvo claro como periodista que los valores de la profesión debían ser la honradez, la objetividad y el rigor de la investigación.

Si bien el antisemitismo le parecía «un insulto al sentido común», eso no le impidió que rechazara que el Gobierno de Israel empleara con los palestinos las mismas armas que habían herido a los judíos, siendo causante de grandes masas de apátridas.

Arendt murió en 1975, en Nueva York. En palabras del filósofo y colaborador de ABC Gabriel Albiac «dejó una obra grande. Vivió una vida generosa. Y libre».

Entre muchas de sus obras destacan, por citar algunas, «Los orígenes del totalitarismo», «La condición humana» y «Eichman en Jerusalén», además de dedicarle gran parte de sus textos sobre filosofía política a desmontar los totalitarismos. En especial, el nazismo, movimiento que, a su juicio, no sentaba su base en la germanidad, sino en un nacionalismo corrosivo, y que detestaba hasta el punto de calificarlo como una «patología política» y una «enfermedad malsana».http://www.abc.es/cultura/20141014/abci-hannah-arendt-doodle-google-201410140021.htmlHannah-Arendt-filosofa--644x362

ES UN ARTÍCULO MUY INTERESANTE Y QUE A CUALQUIERA CON UN MÍNIMO DE SENSIBILIDAD HUMANA DEBE HACERLE REFLEXIONAR

Por: José Naranjo | 09 de octubre de 2014
http://blogs.elpais.com/africa-no-es-un-pais/2014/10/el-%C3%A9bola-y-el-miedo.html

Voluntarios de Cruz Roja desinfectan una casa en Kailahun. / Foto: J.N.
Cuentan en Kailahun, al este de Sierra Leona, que una serpiente salió de la casa instantes después de su muerte. Todos la vieron. La mujer llevaba varios días agonizando en la bruma de unas extrañas y virulentas fiebres, en el delirio de los vómitos, las hemorragias, el dolor. Y que fue justo en el momento de expirar cuando aquel animal salió de debajo de la cama, cruzó reptando la habitación y abandonó la casa por la puerta entreabierta. Ella fue el caso cero, la primera víctima de la epidemia en Sierra Leona. Había estado en un entierro en Guinea y, a su vuelta, trajo consigo el virus sin saberlo. Era la presidenta de una asociación de mujeres y muchas de las que estaban allí, acompañándola en su lecho de muerte, acabaron también contagiadas. La serpiente como representación simbólica del Ébola.
Escuché esta historia en agosto pasado cuando estuve en Kailahun, en el epicentro de este terremoto que está sacudiendo con fuerza inusitada a tres países africanos. Fueron quince días de recoger testimonios, de hacer entrevistas, de vivir de cerca los esfuerzos de miles de personas por combatir un mal que se ha ido extendiendo de manera imparable y que está dejando a su paso una huella de familias diezmadas, pueblos malditos, desconfianza y miedo, mucho miedo. Escuché más historias. Que el Ébola en realidad no existía, que todas esas personas que iban al hospital para no volver jamás eran usadas, tras su muerte, en rituales de brujería o que los occidentales estaban inoculando el virus para matar a los africanos. El miedo generando sus monstruos o convertido en negación.
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Campaña de sensibilización sobre el Ébola en Kailahun. / Foto: UNICEF
En Kenema, en Freetown, en Makeni nadie se toca. Se acabaron los abrazos y los apretones de manos. En la zona cero de la epidemia los parientes huyen de sus propios muertos y esperan a que vengan voluntarios con trajes de protección para encargarse de los entierros. Hay cientos de niños huérfanos rechazados por sus propias familias, tres mil dice Unicef. No pensé que iba a ver esto en África jamás. Pero lo vi. Como vi a gente enferma que se negaba a ir al hospital, a militares apuntando con fusiles a gente encerrada en cuarentenas que dejaron aislados a pueblos, a provincias enteras, a hombres y mujeres estigmatizados, rechazados por los suyos. Lo vi en abril en Guinea y lo volví a ver en agosto en Sierra Leona. Desde entonces, aquella serpiente letal y fuera de control no ha dejado de reptar y ha mordido ya a 7.500 personas matando, sí, matando, a 3.500. Tres mil quinientas. Se dice pronto.
A veces no sé muy bien cómo transmitir la desolación que se vive allí. La sensación de estar enfrentándote a un gigante invisible que está ganando la partida, de perseguir a un enemigo que corre más rápido que tú. Y no porque no se le pueda vencer, sino porque no hay medios para hacerlo. Porque hay diez ambulancias para 500.000 personas o porque no hay motos para llegar a los pueblos donde el Ébola ya llegó. Porque no hay capacidad en los centros de Monrovia, porque en la puerta hay un enfermero de Médicos sin Fronteras que tiene que decir no a personas enfermas, asustadas, que miran a los ojos a su propia muerte, porque no cabe más gente, porque cada vez que abren un nuevo centro a las pocas horas ya está lleno de nuevo. Y porque toda esa ayuda prometida no acaba de llegar, porque el mundo no ha organizado una respuesta ni en el momento que debía ni ajustada a la dimensión de un problema enorme. Porque hemos mirado durante meses para otro lado.
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Amadu y Haiwau, dos niños que se han quedado huérfanos por el Ébola. / Foto: J.N.
El Ébola hace estragos porque ha sabido medrar en sistemas de salud débiles de países que se encuentran entre los más pobres del mundo a los que ha llevado al colapso. En Nigeria y Senegal, con estructuras más sólidas, lo han sabido derrotar, aunque nadie baja la guardia. Por eso asisto entre alucinado y triste a esta ceremonia histérica de la confusión que vivimos estos días en España, a este pánico inducido y alimentado, a esta amalgama de vecinos “en shock”, etiquetas de Twitter #vamosamorirtodos y desenfoque interesado. El miedo es irracional. Genera reacciones de huida, de violencia incluso. Lo hace en África, pero también aquí, donde por cierto tenemos mucho menos que temer. Ojalá que la auxiliar de enfermería contagiada en Madrid se recupere y salga pronto del hospital. Eso sí. Habrá que depurar responsabilidades y mejorar la manera de hacer las cosas porque se han cometido errores. Sin duda.
Pero me hubiera gustado también que el incendio captara nuestra atención mucho antes de que una chispa nos saltara en el regazo. Que se hubieran recogido miles de firmas y hubiera manifestaciones, pero no para salvar la vida de un perro, sino para promover el envío de ayuda y recursos al foco real del problema, donde hay gente muriendo a puñados. Y, sobre todo, que la serpiente del miedo no nos nuble la mirada y que entendamos de una vez que 3.500 seres humanos muertos y los que vendrán no son sólo una cifra aburrida en un periódico una mañana de domingo.

Lee el artículo. Resúmelo y da una opinión argumentada al respecto.
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La moral humana viene de los simios

CASTELLÓN.- La madre del niño de siete meses que murió el pasado domingo en Càlig (Castellón) arrastrado por las fuertes precipitaciones ha recibido este lunes el alta médica. La joven, de 27 años, ha narrado entre lágrimas cómo se vio obligada a soltar al bebé para salvar a sus otros dos hijos, de seis y ocho años, de una muerte segura.
Los tres supervivientes se han recuperado de un principio de hipotermia después de que la corriente de un barranco anegado estuviera a punto de arrastrarles también aguas abajo.
La madre, de 27 años, ha ofrecido detalles del siniestro a Canal 9, la televisión autonómica valenciana. Y es que tras accidentarse su vehículo junto a la rambla, el agua comenzó a entrar en el coche. Cuando se vio obligada a salir por la ventana, le llegaba por los tobillos.
“En dos minutos saqué a mis hijos del coche y los puse delante de mí. El suelo que estaba seco y asfaltado”, asegura. Pero la avenida sorprendió a la joven y a sus tres hijos. Tuvo que decidir para sobrevivir: “Enseguida bajó toda la riada y vi que la cabeza del bebé no salía del agua no me quedo más remedio que dejar ir la sillita porque yo me hundía y mis otros hijos también. Si no, nos íbamos a ahogar los tres”.
Antes de perderle de vista, tuvo tiempo de pedirle perdón: “Me despedí de mi bebé, le dije que me sabía muy mal pero que lo tenía que dejar ir. El agua nos llevó más trozo, me hundía.”
Después luchó por llevar a un lugar seguro a sus dos hijos. Uno de ellos se agarró a la rama de un árbol y salvó la vida. “Le decía a mi otro hijo que se quedara a salvo en un árbol y no saltara al agua, pero me decía que se caía”, afirma entre sollozos.
La ayuda no tardó en llegar. La Guardia Civil llegó alertada por los gritos de socorro. “La Guardia Civil y me dijo que mi hijo estaba bien pero les dije que faltaba otro. Luego me dijeron que también estaba a salvo. Llegó la ambulancia y me desplomé”.
La joven aún intentó ir en busca del bebé. Pero fue en vano. Los bomberos encontraron el cadáver un kilómetro aguas abajo. Mañana se celebrará su entierro.

PLANTEA LOS TÉRMINOS DE ESTE DILEMA MORAL Y ANALIZA QUÉ OPCIONES TENÍA LA MADRE Y QUE RAZONAMIENTO PUEDE HABERLE LLEVADO A TOMAR LA DECISIÓN QUE TOMÓ.

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A partir del documento adjunto, averigua cómo es el museo del creacionismo y elabora una opinión argumentada al respecto. ¿ qué te parece esta iniciativa?